Conductista

APORTES DEL PARADIGMA CONDUCTISTA A LA DISCIPLINA FONOAUDIOLÓGICA

 

Elaborado por: Edwin Bastidas, Alexander Buriticá, José Sánchez y Ricardo Rojas

 

A continuación se presenta un análisis sobre cómo la Fonoaudiología ha sido influenciada por aspectos del campo de la Psicología, siendo más precisos, por el paradigma  conductista. En el desarrollo del texto se dará cuenta del objeto de interés de este paradigma, sus supuestos teóricos y metodológicos y las implicaciones que tiene en la educación; así mismo, intentamos establecer sus influencias específicas en el quehacer fonoaudiológico.

 

OBJETO DE ESTUDIO

 

El objeto de estudio del conductismo es el comportamiento observable y medible. Tiene como propósito identificar qué estímulos anteceden ciertas respuestas y qué reforzadores se pueden aplicar para mantener, aumentar o disminuir una respuesta específica. Considera que entre el estímulo y la respuesta hay únicamente mecanismos de asociación y no otros procesos complejos; este postulado da origen a la metáfora de la caja negra, que considera que no interesan los procesos mentales del individuo, sino sus conductas observables.

 

 

SUPUESTOS TEÓRICOS Y METODOLÓGICOS

 

El conductismo es un paradigma que ha tenido gran aplicación en la educación, pero también ha recibido importantes críticas. Sin embargo, es preciso identificar el contexto en el que nace, pues a inicios del siglo XX estaban en auge el positivismo y el empirismo en las ciencias y se cuestionaba el carácter científico de la Psicología. Por estas razones, un grupo de psicólogos, principalmente de los Estados Unidos, decidió asignar un nuevo objeto de estudio a la Psicología, objeto que fuera coherente con los requerimientos de la época. Del empirismo, el conductismo retoma la idea de que el conocimiento es producto de un cúmulo de experiencias objetivas o copias de la realidad, lo que implica que es el ambiente el que determina el comportamiento humano; del positivismo, retoma la noción de que los hechos deben estar libres de teoría para que puedan tener los rasgos de cientificidad.

 

Aunque existen diversas formas de conductismo, entre ellas se destacan el conductismo clásico de Pavlov y el conductismo operante de Skinner (Hernández, 1998), estas coinciden en los siguientes principios básicos:

 

 

-       Principio de reforzamiento: consiste en el incremento en la frecuencia de una respuesta cuando a esta misma le siguen ciertas consecuencias. Si un estímulo es presentado o retirado y estas acciones afectan sus probabilidades de aparición, a este estímulo se le denomina reforzador. Existen básicamente dos clases de reforzadores: los positivos son aquellos que aumentan la frecuencia de una conducta, y los negativos son estímulos aversivos que generan una disminución en la respuesta.  Un ejemplo de reforzamiento positivo es proporcionar golosinas a los niños después de que se tomen cierto medicamento o consuman un alimento que no sea de su agrado; un ejemplo de refuerzo negativo es enviar al niño a un tiempo fuera (sentarse solo y sin comunicarse), cuando tiene un comportamiento inadecuado.

 

-       Principio de control de estímulo: el principio anterior se centraba en el reforzamiento posterior a la respuesta; en este principio, por el contrario, el énfasis está puesto en ciertos estímulos discriminatorios que anteceden y que tienen una alta probabilidad de generar una respuesta. Un ejemplo de este principio es tocar una campana en la escuela para que los niños identifiquen que es momento de regresar al salón.

 

-       Principio de programas de reforzamiento: de acuerdo con los conductistas, todos los comportamientos pueden ser generados si se establecen los estímulos antecedentes y los reforzadores adecuados. El programa de reforzamiento se relaciona con la selección rigurosa de los estímulos consecuentes y de los periodos de aplicación para conseguir las respuestas deseadas. Los programas de reforzamiento pueden ser continuos (aplicar un reforzador cada vez que se presenta la respuesta) o de razón variable (se presentan los intervalos en algunas ocasiones). Aparece también el concepto de extinción como el procedimiento de disminuir los reforzadores hasta que la respuesta desaparezca.

 

-       Principio de complejidad acumulativa: se considera que todas las conductas, por más complejas que parezcan, son producto de mecanismos de asociación. Entre estas conductas se encuentran el habla, la lectura y la escritura como productos de la contingencia ambiental (estímulos y reforzadores ambientales).

 

En el conductismo se describen también procedimientos específicos para aumentar o disminuir respuestas. Muchos de estos procedimientos fueron y continúan siendo aplicados en la educación. Entre los reforzadores de conductas se encuentran el moldeamiento, el modelamiento y la economía de fichas; en los negativos se pueden situar estrategias como tiempo fuera, saciedad y sobrecorrección (Hernández, 1998).

 

Respecto a las prescripciones metodológicas, se puede considerar que el conductismo privilegia el método inductivo, en el cual se parte de hechos particulares a la teoría sin plantear hipótesis o ideas previas. Este supuesto es coherente con su postura antiteórica. Generalmente, las investigaciones desde este paradigma implican estudios de tipo experimental, con métodos estrictos de control de las distintas variables ambientales para poder determinar qué causa una respuesta.

 

 

IMPLICACIONES EN LA EDUCACIÓN

 

El conductismo aplicado a la educación llegó a imponer una fuerte tradición en la psicología educacional. A partir de los escritos skinnerianos  se plantean dos ideas puntuales: la primera se basa en la fragmentación del material de aprendizaje para facilitar los reforzamientos a los estudiantes; la segunda idea diseña una elaboración de programas que favorecen el desarrollo de una tecnología de la programación educativa. Ya cuando nos vamos al contexto de las aulas, la concepción de enseñanza propone que se enseña teniendo en cuenta las respuestas de los alumnos para que estas puedan ser reforzadas; se recomienda el uso de reforzadores positivos en lugar del castigo. La concepción del estudiante se relaciona con la de un ser pasivo, cuyo aprendizaje es modificado en el exterior y como una caja en la que se deposita información, interesándose solo por la memorización de datos.  

 

Desde una postura conductista, los objetivos de la educación deben ser operables, es decir, que en el contenido de cada objetivo deben estar descritos indicadores de tipo observable y metas que se enfoquen en la enseñanza por medio de los principios de estímulo – respuesta – refuerzo (E-R-R). Los conductistas defienden la idea de que no solo el conocimiento, sino también las conductas morales y éticas, pueden ser enseñadas a partir del principio de reforzamiento.

 

 

IMPLICACIONES DEL PARADIGMA CONDUCTISTA EN LA FUNDAMENTACIÓN DEL QUEHACER FONOAUDIOLÓGICO

 

En la teoría conductista llama la atención la importancia que se otorga a las características ambientales en el proceso de aprendizaje. En los años 50 y 60 del siglo XX, el conductismo tomó gran fuerza en la Psicología y en la Pedagogía y algunos de sus principios empezaron a tenerse en cuenta en la Fonoaudiología (Duchan).

 

Respecto al quehacer fonoaudiológico,  se puede considerar que el conductismo permeó algunas formas de comprender, evaluar e intervenir sobre ciertas conductas comunicativas. Por ejemplo, hay test especializados como el ITPA (prueba de habilidades psicolingüísticas de Illinois) que se basa en los principios del paradigma conductista (Lund & Duchan, 1992). De igual forma, procedimientos de evaluación audiológica como la audiometría por refuerzo visual, empleada para evaluar los umbrales auditivos de niños pequeños, son claros ejemplos de la influencia de este paradigma en la disciplina fonoaudiológica.

 

De  igual manera, ciertas formas de intervención en aspectos específicos como los hábitos vocales y orales inadecuados, las conductas de disfluencia en el habla, el comportamiento por fuera de las normas, suelen ser disminuidos a partir de procedimientos conductistas como el autorregistro, la economía de fichas, el moldeamiento y el modelamiento. Así, un fonoaudiólogo puede pedir a un usuario, que tiene hábitos orales inadecuados, que registre el número de veces que succiona el pulgar y que se ponga una meta semanal para disminuir esa conducta; de igual manera, puede permitir a un niño tener unos minutos de juego después de realizar ciertas praxias orofaciales. En la Fonoaudiología Escolar, puede ser más evidente esta influencia, pues el paradigma conductista sigue estando vigente en la mayoría de los centros educativos.

 

Aunque se destaca la efectividad de los procedimientos conductistas, también  se considera que uno de sus mayores problemas es que es inflexible y que tiene una concepción muy pasiva del estudiante; en el caso de los servicios de Fonoaudiología, se puede traducir en una visión deficitaria del usuario, como un sujeto que tiene poca participación en el proceso terapéutico, así como pocas posibilidades de tomar decisiones y ser autónomo.

 

 

 

REFERENCIAS

 

Duchan, J. Getting Here: A short history of Speech Pathology in America Overview. Recuperado de:

http://www.acsu.buffalo.edu/~duchan/new_history/overview.html

 

Hernández, G. Paradigmas en Psicología de la Educación. Buenos Aires: Paidós, 1998.

 

Lund, N. & Duchan, J. Assessing Children’s Language in Naturalistic Contexts. Third edition. New York: Prentice Hall College, 1992.

 

 

Citar este documento como: Bastidas, E., Buriticá, A., Sánchez, J. & Rojas, R. Aportes del paradigma conductista a la disciplina fonoaudiológica. Documento de trabajo. Asignatura Fundamentos Fonoaudiológicos. Programa Académico de Fonoaudiología de la Universidad del Valle. Cali: periodo febrero - julio de 2012.

 

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