Biomédico

APORTES DEL PARADIGMA BIOMÉDICO A LA DISCIPLINA FONOAUDIOLÓGICA


Elaborado por: Karen Shirley López


El paradigma biomédico ha sido, históricamente, el paradigma de mayor influencia en la práctica fonoaudiológica, ya que la Fonoaudiología surgió en distintas partes del mundo como una disciplina paramédica. En la actualidad, pocos fonoaudiólogos afirmarían que se enmarcan en un paradigma estrictamente biomédico, debido a que este ha sido objeto de muchas críticas y transformaciones; no obstante, en el quehacer profesional y en la fundamentación de la disciplina se siguen observando grandes influencias.

El propósito de este documento es identificar el objeto de interés del paradigma biomédico, sus supuestos teóricos y metodológicos, así como su influencia en el surgimiento, desarrollo y panorama actual de la Fonoaudiología.

 

OBJETO DE ESTUDIO

El paradigma biomédico se interesa en la identificación de las alteraciones o patologías que afectan las condiciones de salud de un individuo. Desde este marco, la enfermedad es situada como el centro de la escena y es la razón del encuentro entre el profesional de la salud y el paciente (Ceitlin, Gómez, Farfán y Avant,1997).

En relación con la discapacidad, este paradigma considera que son las alteraciones del organismo las que generan un problema en la persona (OMS, 2001). Así, por ejemplo, desde Fonoaudiología se podría afirmar que un niño presenta un trastorno en el desarrollo del habla y del lenguaje debido a que tiene un síndrome de origen genético; pueden existir otros factores que incidan, pero desde este paradigma la mayor influencia está en los componentes corporales.

 

SUPUESTOS TEÓRICOS

El paradigma biomédico, también entendido por algunos autores como un modelo lineal o unicausal (Andrews, 1996; Arredondo, 1992; Leahy, 2006), tiene como principales supuestos:

-       Reduccionismo: tiende a descomponer los fenómenos en sus partes más pequeñas. Así, las complejas manifestaciones de una afasia motora pueden reducirse y atribuirse específicamente a una lesión en el área 44 de Brodman. La búsqueda de alternativas de respuesta ante una enfermedad se basa en la identificación de la causa original. De igual manera, al centrarse en los componentes mínimos, no considera inapropiado aislar el fenómeno de su contexto natural; por esta razón, es el paciente quien debe asistir a los consultorios de los profesionales de salud.

-       Perspectiva intrapersonal: los problemas de salud se generan al interior del individuo por algún agente patógeno (Arredondo, 1992) y poco se relacionan con los factores del contexto. Estos últimos pueden reconocerse pero no se consideran determinantes.

-       Objetividad: el paradigma biomédico busca la causa primaria o la verdad sobre cierta enfermedad, esto lleva a suponer que los clínicos deben dejar de lado la subjetividad y tener criterios homogéneos de evaluación y de intervención; se demandan respuestas precisas y certeras de los profesionales de la salud.

-       Efectividad: se espera que las respuestas del clínico sean acertadas y se mide su competencia o éxito a partir de la curación de la enfermedad o del problema.

-       Especificidad: de la concepción reduccionista se deriva que hay componentes mínimos por abordar y normalmente se genera una especificidad en el manejo de estos componentes. La mayor dicotomía se establece entre el par cuerpo/mente; en este caso, los médicos se ocupan de lo somático, mientras que los psiquiatras o psicólogos se encargan de lo afectivo. Esta especificidad puede ser mayor, por ejemplo, un fonoaudiólogo con especialización en audiología se encarga de la atención de los problemas de oído, mientras que un fonoaudiólogo especialista en trastornos oromotores se puede encargar de un problema de articulación. Desde este paradigma, es pertinente pero no es obligatoria una comunicación entre los distintos profesionales para abordar los casos de manera más integral (Leahy, 2006).

-       Pasividad del usuario: el tratamiento de una enfermedad se considera externo al paciente, lo que supone que deben ser pasivos y obedientes en relación con los lineamientos proporcionados por el profesional de la salud. Los avances identificados en la condición de salud son atribuidos específicamente al tratamiento y no a otros factores.

 

PRESCRIPCIONES METODOLÓGICAS

Al considerar un modelo causal, las acciones específicas de los profesionales en este paradigma se orientan a la identificación del origen del problema; para ello, se requieren técnicas de diagnóstico cada vez más especializadas y evaluaciones objetivas. Respecto al tratamiento, este depende de la correcta identificación de la causa y normalmente se dirige a la eliminación o disminución del problema.

De esta forma, la medicina, en las áreas de cirugía y farmacología, se convierte en la disciplina de mayor importancia en el área de la salud, pues es la que puede orientar sus acciones a la eliminación del problema, hecho que supone la subordinación de otras áreas, entre ellas las de rehabilitación. Por ejemplo, en el caso de un problema de articulación por paladar fisurado, la acción del médico será la privilegiada, pues él puede atacar la causa primaria y modificarla; el papel del fonoaudiólogo sería secundario.

En relación con la investigación científica se mantienen estos supuestos. Se siguen enfoques cuantitativos y tipos de estudios experimentales que buscan establecer relaciones causales entre los fenómenos (Arredondo, 1992).

Como se mencionó al inicio de esta sección, el paradigma biomédico ha sido objeto de muchas críticas y en el área de la salud se ha dado paso a modelos biopsicosociales, que reconocen una mayor complejidad en la naturaleza del hombre y en los procesos de salud y enfermedad. Desde estos modelos biopsicosociales se reconocen los aspectos biológicos, afectivos y relacionales que pueden influir en el surgimiento y evolución de una enfermedad.

No obstante, algunos autores como Saraceno (2004) plantean que el cambio de paradigma debe ser más amplio:

Sería un error limitarse a «sumar» la dimensión social a las dimensiones biológica y psicológica simplemente para enriquecer una lista de factores causales o de riesgo. La operación conceptual y operativa necesaria es mucho más compleja: concebir una aproximación global a la enfermedad y a la salud, donde incluso los modelos teóricos y las prácticas de tratamiento sean más complejos y no se limiten a añadir variables potencialmente implicadas en los procesos de salud y enfermedad. Ello implica una relación no simplemente aditiva sino interactiva entre las dimensiones biológica, psicológica y social. (Saraceno, 2004, p.27)

 

IMPLICACIONES DEL PARADIGMA BIOMÉDICO EN LA FUNDAMENTACIÓN DEL QUEHACER FONOAUDIOLÓGICO

 

Conceptos como “trastorno”, “déficit”, “alteración”, “desorden”, “síndrome”, “patología”, “enfermedad” o “agente patógeno”  son evidencias de la importante influencia del paradigma biomédico en la fundamentación teórica de la disciplina fonoaudiológica.

 

En la historia de la Fonoaudiología, después de la predominancia del  modelo mágico-religioso en la explicación de las discapacidades, empezó a surgir el paradigma biomédico. Los antiguos griegos, romanos y egipcios comenzaron a identificar que ciertos problemas orgánicos eran la causa de diversas manifestaciones corporales y comportamentales. Esta forma de interpretación sobrevivió por muchos siglos, pero se consolidó en la segunda mitad del siglo XIX y a principios del siglo XX, con representantes como Luis Pasteur y Robert Koch (Arredondo, 1992).

 

El paradigma biomédico acompañó el surgimiento de la Fonoaudiología en diversos países, aunque no se debe desconocer que la Educación Especial y la Psicología también ejercieron una gran influencia. En la evaluación del lenguaje, por ejemplo, este paradigma predominó en los años 50 y, de acuerdo con Lund y Duchan (1992), la meta que se planteaban los fonoaudiólogos en ese entonces era identificar la causa o la enfermedad subyacente a los síntomas o problemas del lenguaje evidenciados. Siendo coherentes con estos supuestos, los terapeutas orientaban la intervención a aliviar estas condiciones, para lo que era indispensable hacer un diagnóstico preciso. Lund y Duchan dan cuenta de la predominancia de este paradigma en la disciplina fonoaudiológica en las publicaciones de los autores. Un claro ejemplo es la compilación de Myjklebust (1954, citado por Lund y Duchan, 1992), en la que el autor presenta grupos de síntomas correspondientes a la sordera, a la afasia, al retardo mental y a los problemas emocionales. El propósito de este autor era que su libro se constituyera en un manual para que los profesionales encargados de estas áreas compartieran unos criterios homogéneos respecto al diagnóstico.

 

 

En la actualidad, el paradigma biomédico sigue vigente aunque con algunas transformaciones. En programas de formación para fonoaudiólogos sigue predominando el énfasis en el conocimiento de las estructuras corporales; planes curriculares de distintas universidades, en Colombia y en el mundo, se centran en los conocimientos anatómicos, histológicos, fisiológicos, bioquímicos y  embriológicos relacionados con el cerebro, el oído y el aparato fonoarticulador. Por otra parte, se siguen estableciendo relaciones causales entre las alteraciones corporales y los procesos comunicativos.

 

Del mismo modo, si revisamos los fundamentos que subyacen al Sistema General de Seguridad Social en Salud de Colombia, identificamos que el paradigma biomédico predomina en la atención a los usuarios. El término “paciente” se mantiene, así como la idea de que el cambio de contexto no tiene ningún impacto en la evolución de la condición de salud del usuario, razón por la cual las personas asisten a los consultorios de los profesionales de la salud. La atención se centra en el individuo, aunque algunos clínicos trascienden la perspectiva intrapersonal y se orientan a trabajar también con las familias. Las evaluaciones e intervenciones se realizan en contextos no naturales, ajenos a aquellos en los que el usuario se desenvuelve cotidianamente. Andrews (1996) y Leahy (2006) realizan fuertes críticas a este tipo de atención, al considerar que el impacto de las intervenciones en los consultorios suele ser insuficiente y que los avances de los usuarios no suelen transferirse a otros contextos como el familiar, el escolar o el laboral.

 

Leahy (2006) propone una situación para sustentar estas críticas. Por ejemplo, en el caso de la tartamudez un terapeuta del lenguaje puede centrarse en ejercicios de respiración, fonación, ritmo, resonancia y articulación en el contexto del consultorio y aprender a controlar estos procesos de acuerdo con las recomendaciones del profesional. No obstante, es probable que en otro contexto, como el escolar o el laboral, el usuario no pueda desempeñarse de la misma manera, pues pueden existir factores emocionales (mayor o menor confianza, tensión) y factores contextuales que pueden afectar el comportamiento del usuario, entre estos aspectos se podrían considerar los estilos comunicativos de los interlocutores, los ajustes y apoyos que brinden a la persona, el propósito de la interacción comunicativa, los elementos del contexto físico, entre otros.

 

A partir de los planteamientos anteriores podemos identificar que el paradigma biomédico tuvo y sigue teniendo en la actualidad una gran influencia en las formas de interpretar el objeto de estudio y en las formas de actuar de los profesionales en Fonoaudiología. Los aportes de este paradigma son necesarios en muchos casos, ya que permiten identificar las posibles causas de un problema y posibilitan la puesta en marcha de respuestas. No obstante, la mayoría de autores coinciden en que los planteamientos de este paradigma son necesarios, pero no suficientes para comprender la naturaleza compleja y multidimensional del desarrollo humano, y más específicamente en Fonoaudiología, para comprender la complejidad de los procesos comunicativos.

 

 

 

REFERENCIAS

 

Andrews, J. Theory and practice in speech-language pathology: A review of systemic principles. Seminar in Speech and Language. Vol.17, p. 97 -106. 1996

 

Arredondo, A. Análisis y reflexión sobre modelos teóricos del proceso salud – enfermedad. Cad. Saudé Públ. Río de Janeiro. Vol 8, # 3, p. 254-261. Jul/sept, 1992.

 

Ceitlin, J., Gómez, T., Farfán, G. & Avant, R. Medicina de Familia: La clave de un  nuevo modelo. Madrid: SemFYC- IM&C, 1997.

 

Leahy, M. Changing Perspectives for Practice in Stuttering: Echoes From a Celtic Past, When Wordlessness Was Entitled to Time. American Journal of Speech-Language Pathology. Vol. 14,  p. 274–283, 2006.

 

Lund, N. & Duchan, J. Assessing Children’s Language in Naturalistic Contexts.Third edition. New York: Prentice Hall College. 1992

 

OMS. Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud. Ginebra. 2001.

http://www.aspace.org/aspacenet/images/doc/cif_2001.pdf

 

Saraceno, B. La liberación de los pacientes psiquiátricos. De la rehabilitación psicosocial a la ciudadanía posible. México: Paz, 2004.

 

Citar este documento como: López, K. Aportes del paradigma biomédico a la disciplina fonoaudiológica. Documento de trabajo. Asignatura Fundamentos Fonoaudiológicos. Programa Académico de Fonoaudiología de la Universidad del Valle. Cali: periodo febrero - julio de 2012.

 

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