Siglo XIX

HISTORIA DE LA FONOAUDIOLOGÍA EN EL SIGLO XIX

 

Elaborado por: Iván Mauricio Cifuentes, Carolina Lasso y Jefferson López

 

En este texto abordamos el desarrollo de la Fonoaudiología durante el siglo XIX, reconociendo las disciplinas que aportaron a la organización y desarrollo de dicha área de conocimiento; también los paradigmas que en la época predominaron en los procesos de intervención y la concepción que se tenía acerca de la discapacidad. Además, se identificarán los autores más representativos de este periodo, realizando una breve descripción de las investigaciones que contribuyeron al desarrollo de la Fonoaudiología u otras disciplinas.

 

En este siglo se dio un gran interés por las enfermedades del habla y del lenguaje; por lo tanto, estas patologías fueron estudiadas en los Estados Unidos y luego analizadas nuevamente en el siglo XX, desde otras perspectivas.

Tras la necesidad de los primeros profesionales de conocer las enfermedades que comprometían el habla y el lenguaje, surgieron tres tendencias o movimientos que marcaron un hito en la historia  de la Fonoaudiología (terapia del habla y lenguaje) en el siglo XIX, ejerciendo una influencia por separado y claramente identificable en la evolución del campo pero que, en 1925, con la participación conjunta de las tres tendencias, conducen a la formación de la profesión. Estas tres tendencias fueron: el movimiento elocucionista, la revolución científica y el surgimiento del profesionalismo (Duchan, 2011). A continuación se describirá cada una:


EL MOVIMIENTO DE LA ELOCUCIÓN (1800-1865)


Dado a principios del siglo XIX, se caracterizó por el establecimiento de prácticas para trabajar con oradores, políticos, cantantes, predicadores, actores, entre otros. Las numerosas actividades relacionadas con el frenesí sectario dado en el momento se llevaron a cabo en las iglesias, ayuntamientos y en los liceos; estos últimos estaban organizados a lo largo de los Estados Unidos proporcionando los programas regulares para los adultos que querían educarse a sí mismos o para aprender acerca de los movimientos sectarios varios, a través de programas de conferencias, los cursos-elocución o mecánica-, debates, grupos de discusión, programas de lectura, entretenimiento, sermones religiosos y los discursos de las principales figuras políticas. El principal representante de los liceos fue James Burton Pond del liceo de Nueva York.


Elocución y Elocucionistas


Debido al énfasis de los liceos en poner valores a la elocución y a la oratoria, aparecen los servicios de clases de dicción para mejorar el habla, la lectura en voz alta o hacer presentaciones orales o de canto. Los representantes más destacados de este movimiento fueron Andrew Comstock y Ebenezer Porter.

De Andrew Comstock se puede decir que debido a su interés por los defectos de la articulación o los balbuceos, crea un alfabeto fonético para enseñar a sus alumnos a hablar mejor. Este autor, también se interesó por estudiar los movimientos del cuerpo cuando se realiza un discurso, lo que le permitió dar instrucciones para el control del movimiento del cuerpo.

El entrenamiento de la elocución también se hizo partícipe en las escuelas públicas de nueva formación, donde Comstock enseña dicción e inglés, dando lugar a la publicación de unos de sus libros para proporcionar a los profesores información científica acerca de la anatomía de la expresión y las  prácticas para mejorar el habla en los alumnos y la lectura oral.

Por otro lado, Ebenezer Porter, maestro de la elocuencia y la retórica, interesado en la predicación y en la oración pública, escribió un libro en 1827 para ser usado con sus alumnos que presentaban carencia de oratoria y de habilidades elocutivas, con el ánimo de ayudarles a mejorar sus habilidades para hablar; el libro fue llamado “Análisis de los principios de la retórica tal como se aplica en la lectura y el habla” (Duchan, 2011).


Periodo de posguerra: instalación de nuevos maestros de la elocución


En este periodo resalta el trabajo de Alexander Graham Bell, profesor de dicción que abre una escuela en 1872 en Boston para mejorar el habla de los sordos, la tartamudez y la articulación. Además de ser elocucionista e inventor, Bell enseñó a los sordos a desarrollar la comunicación oral, ya que él pensaba que la pérdida de audición era el origen de los problemas de articulación, del tartamudeo y de los problemas de habla.

 

En 1892, se fundó la Asociación Nacional de Elocucionistas y una serie de programas universitarios de formación en este campo. El cambio de la visión religiosa y filosófica de la causalidad a la visión científica trajo consigo la creación de una revolución científica a finales de este siglo, lo que se denominó “la nueva ciencia” abarcando los siguientes acontecimientos:

 

REVOLUCIÓN CIENTÍFICA


El interés de los precursores de la Fonoaudiología en este momento era una comprensión detallada de los sonidos del habla. Entre los autores más destacados de este periodo tenemos a: Santiago de Rush, estudioso de fonética, publicó un libro que se tituló “la filosofía de la voz humana”, que describe los aspectos de la producción del habla y se convierte en el libro de práctica de los elocucionistas; Alexander Melville Bell, estudioso de los sonidos del habla representados en un alfabeto fonético que él llamó “lenguaje visible” y que se convirtió en popular entre los fonetistas y elocucionistas de los Estados Unidos por un tiempo, pero en 1889 fue sustituido por el alfabeto fonético internacional.

 

Los estudios de fonética


Los estudios de fonética y las terapias de habla estuvieron basados en un enfoque fisiológico. Los primeros estudios fueron realizados por médicos que diagnosticaban y trataban las personas con afasia y trastornos relacionados con el lenguaje. Se describe el cerebro como el conjunto de varios centros cumpliendo cada uno una función en particular, en asociación con otras áreas cerebrales. Esto fue visto como una forma de explicar las dificultades lingüísticas y de alfabetización.


Los estudios del cerebro


Neurólogos como Joseph Collins y Charles Karsner Mill mostraron gran interés por la afasia, y el otorrinolaringólogo James Sonnett Greene mostró su interés y atención por los trastornos del habla, describiendo dos daños cerebrales que dificultan el habla y el lenguaje como la agitophasia (en la que el paciente distorsiona y mutila las letras, sílabas y palabras) y la agitographia (en la que el paciente omite inconscientemente palabras o partes de ellas).

Ya en el siglo XX se descubre otra línea de investigación, con autores como Samuel Torrey Orton, basada en cómo los hemisferios derecho e izquierdo se relacionan entre sí y con el cerebro, explicando que algunas discapacidades del habla y del lenguaje en los niños tienen que ver con la dominancia hemisférica.


Avances tecnológicos


Comenzó a finales del S.XIX con el cambio de pensamiento hacia una psicología experimental. Estos cambios se produjeron en Alemania con Wilhelm Wundt, quien desarrolla un laboratorio con el ánimo de ilustrar a sus alumnos cómo funciona la mente a través del comportamiento medido.

Entre los estudiosos de la conducta del habla están: Edward Wheeler Scripture, quien se interesaba en ese momento en la producción del habla y la percepción acústica; Floyd Muckey, el primero en hacer un análisis de trabajo de tono; Carl Emil inventó y patentó el tonoscopio, el audiómetro, el cronoscopio, el estímulo clave, entre otros elementos usados actualmente en audiología y en terapia del habla y la voz.  


Movimiento de las pruebas psicológicas


Hubo una tendencia hacia el diseño de pruebas para evaluar las diferencias raciales y para determinar rasgos de la personalidad.

Hubo un grupo de científicos denominado frenólogos, entre ellos el austriaco Franz Gall, quien decía que  las facultades psicológicas de una persona  estaban relacionadas con los contornos del cráneo, lo que implicó hacer mediciones físicas y llegar a lo que se conoce como antropometría.

En París, Francia, Alfred Binet y Theodore Simon desarrollaron una prueba para medir la inteligencia de los niños de edades entre 2 y 12 años (1905). Tal prueba se apodera en los Estados Unidos como índice de inteligencia en este periodo y es la precursora de las famosas pruebas de inteligencia o de coeficiente intelectual en el campo de la Psicología.

Edward Thorndike ideó pruebas para medir el rendimiento de los estudiantes  en áreas como la aritmética (1908), escritura a mano (1910), ortografía (1913), dibujo (1913), lectura (1914) y la habilidad del lenguaje (1916).

Otros autores importantes en esta revolución científica fueron Charles Darwin, con su teoría sobre el origen de las especies; Paul Broca y Carl Wernicke, quienes describieron las dos categorías más importantes de las afasias y estudios del cerebro generaron un gran impacto en la ciencia.

 

SURGIMIENTO DEL PROFESIONALISMO


A principios del siglo XX, los servicios de curación de las enfermedades del habla y lenguaje eran proporcionados por profesionales especializados. Lo cual quiere decir que aún no se había fundado el grupo de personal paramédico como terapistas del lenguaje, terapeutas ocupacionales y fisioterapeutas, solo a finales del siglo XIX y principios de S. XX,  debido a algunas reformas que se producían en el momento en los Estados Unidos, los miembros del grupo tomaron la iniciativa de generar el surgimiento de las profesiones.

El profesionalismo surge en medio de una convulsión social, para lo cual aparece el progresismo dándole un sentido diferente a las profesiones  basado en el pensar en el otro y en trabajar en equipo. Las profesiones que se reorganizaron y se formaron así mismas  fueron la medicina, la educación especial y la corrección del habla, primer antecedente concreto de lo que después se llamaría Patología o Terapia del Habla y del Lenguaje en Estados Unidos.


Reorganización de la medicina: Asociación Médica Americana


Los médicos de Estados Unidos tenían un estatus muy bajo, lo que se veía reflejado en sus salarios. Existían tres grupos diferentes de médicos, con bases filosóficas que discrepaban a la vista. Los tres grupos eran los convencionales, los homeópatas y los eclécticos. Los primeros, basaron sus prácticas en la filosofía natural y en la ciencia experimental; los segundos, quienes sacaron sus filosofías de los médicos alemanes inmigrantes, fundamentaron sus prácticas en la administración de medicamentos en pequeñas dosis; y los terceros, combinaron las prácticas de la medicina a base de hierbas de los homeópatas con los enfoques tradicionales de la medicina ortodoxa.

Los tres grupos querían más estatus, salarios más altos, mayor autoridad y acreditación, pero lucharon unos contra otros. Con el tiempo, fueron capaces de trabajar juntos para formar la Asociación Médica Americana, convirtiéndose en una sola profesión. De este modo, se dirigió a los cuatro temas comunes a todos los grupos de trabajo para lograr la situación profesional, estos temas fueron: las calificaciones médicas, los alcances de la práctica médica, el monopolio de la jurisdicción médica, y la creación y difusión de la ciencia médica. En el desarrollo de estos temas  se crearon: los requisitos mínimos para la formación médica tales como cuatro años de escuela secundaria, cuatro años de formación médica y la superación de una prueba de licencia; el código de ética que determinó que era el médico quien debía administrar los fármacos y bajo qué criterios debía hacerlo; las juntas profesionales para analizar los falsos medicamentos y las recetas “milagrosas” e informar al público en lo que respecta a la naturaleza y el peligro de tales recursos.


Reorganización de la educación especial


Los educadores especiales, como los médicos, comenzaron a organizarse en una profesión durante este siglo estableciendo sus cualificaciones profesionales, su competencia profesional y analizando cómo mantener el monopolio de su jurisdicción y la base científica de sus prácticas. En el desarrollo de esta organización se presenta el delineamiento de los requisitos ideales para maestros de educación especial, como fueron la formación en una escuela normal, tener un curso básico en una gran variedad de artes liberales y en materias de enseñanza y  tener cinco años de experiencia aprobada por grados.

El papel principal desempeñado por los educadores especiales fue, en ese momento, enseñar a los niños con necesidades particulares en el sistema de escuelas públicas, lo que posibilitó la creación de contratos y la determinación del monopolio de estos educadores a nivel local.


Reorganización de la corrección del habla


Los profesionales e investigadores en el campo de la "corrección del habla", como se llamaba entonces, comenzaron a darse cuenta de que era el momento para ellos de conseguir su organización. Estos profesionales, comenzaron a sentir aliados entre sí, aunque no había una organización estable donde pudieran expresar sus puntos en común y las identidades profesionales.

La Asociación Americana del Habla se convierte en el lugar donde un grupo de especialistas debatían intereses sobre la corrección del habla. Este grupo estaba particularmente interesado en establecer su independencia, en la creación de una base de investigación y en la vigilancia de curanderos y charlatanes. Para ello se determinan las cualificaciones profesionales, la competencia práctica y  el monopolio de la práctica para los correctores del habla.

La constitución de la Academia Americana de Corrección del Habla se estableció como élite  clínica/ académica  encargada de supervisar a las personas que no reunían los requisitos para ser miembros de este grupo, estos requisitos fueron: la participación activa ya sea en trabajo clínico de la corrección del habla o en tareas administrativas relacionadas con dicha supervisión; tener un título  de  MD, Ph.D o maestría; haber publicado una monografía, un artículo de revista o un libro; y tener buena reputación profesional.

Gran parte de la actividad de los primeros practicantes de la corrección del habla se centró en establecer un modelo y una taxonomía de las condiciones de salud que estarían dentro de su jurisdicción. El modelo se basó en lo biológico (enfermedad) y la taxonomía fue extensa, estableciéndose más de cien categorías diagnósticas diferentes,  con más atención en los nombres de las condiciones que en la descripción, el diagnóstico o el tratamiento de ellos.  Este énfasis en las causas de las enfermedades corresponde a lo que en la actualidad denominamos el paradigma biomédico (Arredondo, 1992 y OMS, 2001).

La preocupación por la identificación de los charlatanes, y por  aislarlos del campo de la corrección del habla, hizo que en 1936 el grupo publicara su propia revista de los trastornos del habla con el ánimo de tener un lugar para mostrar las investigaciones y con una legitimidad que, junto con otras actividades, mejorara las normas profesionales para obtener así el respeto del público y de los profesionales. Gutiérrez (1997), indica que se crean diversas asociaciones y eventos académicos como congresos en distintas partes del mundo, incluyendo Estados Unidos, lo que favorece una consolidación de los profesionales del área de la corrección del habla y abre paso a la constitución de la Terapia del Habla y del Lenguaje como profesión. El énfasis de muchas de las publicaciones estaba puesto en la educación de los sordos.

 

CONCLUSIONES


Podemos identificar que los desarrollos de los antecedentes de la disciplina fonoaudiológica en el siglo XIX se dieron principalmente por la revolución científica; pues se cambiaron las perspectivas religiosas y filosóficas por unas más sistemáticas y observables, predominando así un enfoque fisiológico o biomédico. Este se fundamentó en  el interés por la enfermedad que presenta el sujeto y sus síntomas, y no en el contexto del que hoy hablamos para explicar diferentes factores que influyen en la aparición de una alteración, ya sea de las habilidades sociales o de las  habilidades comunicativas (Gómez, 2003). 

De igual manera, a partir del análisis de los distintos sucesos podemos establecer que otras disciplinas como la Educación Especial y la Medicina estuvieron muy ligadas al nacimiento de la Fonoaudiología, no solo por sus aportes al marco teórico y metodológico de esta disciplina, sino también por situarse como modelos de organización y agremiación profesional.

 

REFERENCIAS

Arredondo, A. Análisis y reflexión sobre modelos teóricos del proceso salud – enfermedad. Cad. Saudé Públ. Río de Janeiro. Vol 8, # 3, p. 254-261. Jul/sept, 1992.

Duchan, J. Getting Here: A short history of Speech Pathology in America Overview. 2011. Recuperado de:           http://www.acsu.buffalo.edu/~duchan/new_history/overview.html

 

Gómez, C. Modelo de intervención sistémico ecológico. Tercer documento de trabajo. Unidad de Servicios de Rehabilitación Integral – SERH. Escuela de Rehabilitación Humana de la Universidad del Valle. Cali, 2003.

 

Gutiérrez, I. Historia de la logopedia. Madrid: Narcea, 1997.

 

OMS. Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud. Ginebra. 2001.

            http://www.aspace.org/aspacenet/images/doc/cif_2001.pdf

 

Citar este documento como: Cifuentes, I., Lasso, C. & López, J. Historia de la Fonoaudiología en el siglo XIX. Documento de trabajo. Asignatura Fundamentos Fonoaudiológicos. Programa Académico de Fonoaudiología de la Universidad del Valle. Cali: periodo febrero - julio de 2012.

 

HISTORIA EN EL SIGLO XIX
HISTORIA DE LA FONOAUDIOLOGÍA EN EL SIGL
Documento Adobe Acrobat 95.7 KB